Entre las primeras pruebas de humanización se encuentra la sepultura, la cual adquiere un carácter social a través de diversas prácticas funerarias. Aparecen entonces los rituales mortuorios cuyo objetivo es prolongar la vida del muerto. No abandonar a los muertos implica su supervivencia, ya que ningún grupo primitivo despedía a sus fallecidos sin ritos. En los primeros entierros se colocaban junto al cadáver armas, osamentas y alimentos. En el ritual funerario tradicional japonés, se depositan en el ataúd objetos personales del fallecido para que lo acompañen en el cambio de estado. Con solemnidad y majestuosidad, esta ceremonia refleja una cultura milenaria.
En la película "Okuribito" de Yōjirō Takita, se presenta el ritual de preparación de cadáveres llamado nōkan, practicado por el nōkanshi. En la película, el personaje Daigo Kobayashi llega a este oficio al abandonar su sueño de ser violonchelista, encontrando la oportunidad de acompañar en el dolor a las familias que pierden un ser querido.
El ritual nōkan se configura en su estructura espacial como un teatro: hay un público y un auditorio donde ocurre toda la escena. Sin embargo, a diferencia del teatro, no hay una representación por parte de un actor, sino la presentación del cadáver por un profesional, para los dolientes-espectadores. Este profesional amortaja el cuerpo con el mayor respeto y una estilización del gesto, propia del teatro físico o kabuki. Manipula y presenta el cadáver que será llevado al ataúd para su cremación, que en Japón es obligatoria debido a limitaciones territoriales.
Uno de los logros destacados de la película es el uso de los silencios y las melodías melancólicas en los funerales, compuestas por Joe Hisaishi, reconocido compositor de Studio Ghibli. Los silencios permiten que el significado de la escena (ritual) se presente desnudo, sin aditivos, lo que evita asociaciones innecesarias y permite una interpretación clara. En ocasiones, la música, especialmente el violonchelo, comparte el estado anímico de quien sufre el dolor.
"Okuribito" es una película de arquitecturas, desarrollada principalmente en viviendas tradicionales japonesas. Esto puede deberse a que el ritual nōkan no es muy común hoy en día, ya que depende de aspectos económicos, religiosos y del estatus del fallecido. También es una cinta de reflexión que evoca en quienes han experimentado la pérdida de un ser querido todas las perturbaciones y traumatismos que pueden generar esas despedidas. ¿Y ustedes, qué ritos funerarios singulares conocen que se practiquen o se hayan practicado en el mundo?