jueves, 21 de marzo de 2024

Una pastelería en Tokio: el ritual sosegado de preparar frijoles por Anderson Zuluaga


Una pastelería en Tokio (あん, An) 2015

Para quienes habitamos en el mundo occidental, el ritmo de vida de las personas orientales nos resulta ajeno. Sus formas de relacionarse, sus gastronomías y sus costumbres reflejan una identidad cultural mayormente desconocida para nosotros. Disciplinas espirituales como el budismo o el sintoísmo configuran una visión panteísta del mundo, donde todo forma parte de un todo que nos conecta con todas las formas orgánicas de la vida. Esta es la perspectiva que adopta Tokue, uno de los tres personajes principales de la película. Una anciana que concibe al frijol como un ser que crece y madura gracias a las fuerzas naturales que lo moldean, permitiéndole ser cosechado, transportado y distribuido antes de llegar a la olla para su cocción. Este proceso se convierte en un acto ceremonial, un rito de honor que confiere a la narración su aspecto más poético y místico.

Naomi Kawase nos cuenta esta historia con una mirada documentalista, género con el que inició su carrera en la creación audiovisual y que ha mantenido en sus largometrajes de ficción. En esta película en particular, evita el uso de movimientos de cámara bruscos o cortes rápidos de planos, así como giros narrativos o grandes sobresaltos emocionales. En su lugar, opta por un tratamiento argumental delicado y sereno, permitiendo que nos ajustemos al ritmo parsimonioso de la historia.

Tokue (interpretada por Kirin Kiki)

El cine tiene un gran poder para transmitir estímulos, y Kawase aprovecha hábilmente la sinestesia, que es la capacidad de un sentido para producir una sensación corporal en otro. Nos muestra el proceso meticuloso de preparación de los dorayakis (un dulce popular japonés) y nos sumerge en la experiencia a través de la pantalla. Por ejemplo, al cocinar el anko (pasta dulce de frijoles), la directora nos presenta un primer plano de la olla burbujeante y humeante, evocando directamente el olor a través de la imagen. Esta sugestión visual nos permite percibir los aromas y sabores, despertando el deseo de probar lo que se ve en la pantalla.

El dorayaki es un tipo de dulce japonés que consiste en dos bizcochos de forma redonda relleno de anko, que es una pasta de frijoles

Los dorayakis son el eje central de la historia, ya que en su elaboración una mujer de 76 años encuentra dignidad en un trabajo artesanal que le permite servir y ser útil. Además, son el motor de las relaciones que se establecen entre los personajes. Sin embargo, el único punto débil de la película radica en el tratamiento del personaje de Wakana (la joven estudiante), quien parece ser un comodín en la trama, siempre presente para enlazar la historia de Sentaro y la historia de Tokue. A pesar de esto, la película brinda una sensación de dicha al finalizar, similar a la que se experimenta al terminar de ver una película de Ozu. Una pastelería en Tokio" nos invita a sumergirnos en una historia sobre el descubrimiento personal, apoyada en percepciones sensoriales que despierta la comida. Es una experiencia que nos muestra un mundo que valora y aprecia otros aspectos, otras formas de abordar la vida y el presente.



martes, 19 de marzo de 2024

La ciénaga: los primeros golpes de Martel a la tradición por Anderson Zuluaga

 

Una foto de la fachada renovada hace unos años de la Cinemateca de Uruguay, la cual exhibe a los directores Federico Fellini, Alfred Hitchcock, Luis Buñuel y Lucrecia Martel como “santidades”

El cine de Lucrecia Martel no se ajusta a los estándares de la industria cinematográfica convencional, ya que se distingue por sus posiciones estéticas y argumentales que difieren del modelo narrativo dominante. Es una cineasta que ha reflexionado profundamente sobre el cine y sus elementos, especialmente el sonido, pieza fundamental en su filmografía. En "La ciénaga", el paisaje sonoro adquiere una importancia primordial; se nos sumerge en diversos ambientes, desde el bullicio de la ciudad hasta los sonidos tropicales de la lluvia y la naturaleza. Esta capa sonora no solo complementa la imagen, sino que también crea una experiencia sensorial inmersiva que trasciende la pantalla y envuelve al espectador en la narrativa, generando realidades emocionales más que realidades físicas.

Martel desafía la estructura convencional de tres actos y el desarrollo típico de los personajes presentes en el “cine comercial”. En "La ciénaga", los personajes no siguen un arco histórico definido; permanecen estáticos en el presente, sin transformaciones significativas a lo largo de la trama. La cineasta rompe con la tradicional presentación de los personajes, dejando al espectador desconcertado sobre quiénes son y cuál es su relación hasta avanzada la película. La falta de claridad en los objetivos de los personajes, a excepción del plan de Tali (una de las protagonistas) de comprar útiles escolares en Bolivia, refleja la apatía y la falta de dirección en sus vidas, ahogando el único destello de entusiasmo que se vislumbra en la historia.

"La ciénaga" aborda temas como la decadencia de la sociedad media-alta y la clase media-baja, criticando sus vicios y costumbres que conducen a la violencia, el alcoholismo y la inactividad. Martel explora las relaciones de poder entre miembros de estas familias y sus empleados, utilizando imágenes recurrentes de la muerte como preludio de un evento futuro. La película se presenta de manera pausada y enigmática, desafiando las expectativas de los espectadores acostumbrados al exceso visual y la acción constante. Es una propuesta cinematográfica exigente que invita a una lectura profunda entre líneas y a experimentar un tipo de cine alejado de las convenciones y los efectismos prácticos.

Okuribito: el rito de dignificación por Anderson Zuluaga

Entre las primeras pruebas de humanización se encuentra la sepultura, la cual adquiere un carácter social a través de diversas prácticas fun...