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| Una foto de la fachada renovada hace unos años de la Cinemateca de Uruguay, la cual exhibe a los directores Federico Fellini, Alfred Hitchcock, Luis Buñuel y Lucrecia Martel como “santidades” |
El cine de Lucrecia
Martel no se ajusta a los estándares de la industria cinematográfica
convencional, ya que se distingue por sus posiciones estéticas y argumentales
que difieren del modelo narrativo dominante. Es una cineasta que ha
reflexionado profundamente sobre el cine y sus elementos, especialmente el
sonido, pieza fundamental en su filmografía. En "La ciénaga", el
paisaje sonoro adquiere una importancia primordial; se nos sumerge en diversos
ambientes, desde el bullicio de la ciudad hasta los sonidos tropicales de la
lluvia y la naturaleza. Esta capa sonora no solo complementa la imagen, sino
que también crea una experiencia sensorial inmersiva que trasciende la pantalla
y envuelve al espectador en la narrativa, generando realidades emocionales más
que realidades físicas.
Martel desafía la
estructura convencional de tres actos y el desarrollo típico de los personajes
presentes en el “cine comercial”. En "La ciénaga", los personajes no
siguen un arco histórico definido; permanecen estáticos en el presente, sin
transformaciones significativas a lo largo de la trama. La cineasta rompe con
la tradicional presentación de los personajes, dejando al espectador
desconcertado sobre quiénes son y cuál es su relación hasta avanzada la
película. La falta de claridad en los objetivos de los personajes, a excepción
del plan de Tali (una de las protagonistas) de comprar útiles escolares en
Bolivia, refleja la apatía y la falta de dirección en sus vidas, ahogando el
único destello de entusiasmo que se vislumbra en la historia.
"La ciénaga"
aborda temas como la decadencia de la sociedad media-alta y la clase
media-baja, criticando sus vicios y costumbres que conducen a la violencia, el
alcoholismo y la inactividad. Martel explora las relaciones de poder entre
miembros de estas familias y sus empleados, utilizando imágenes recurrentes de
la muerte como preludio de un evento futuro. La película se presenta de manera
pausada y enigmática, desafiando las expectativas de los espectadores
acostumbrados al exceso visual y la acción constante. Es una propuesta
cinematográfica exigente que invita a una lectura profunda entre líneas y a
experimentar un tipo de cine alejado de las convenciones y los efectismos
prácticos.

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