martes, 19 de marzo de 2024

La ciénaga: los primeros golpes de Martel a la tradición por Anderson Zuluaga

 

Una foto de la fachada renovada hace unos años de la Cinemateca de Uruguay, la cual exhibe a los directores Federico Fellini, Alfred Hitchcock, Luis Buñuel y Lucrecia Martel como “santidades”

El cine de Lucrecia Martel no se ajusta a los estándares de la industria cinematográfica convencional, ya que se distingue por sus posiciones estéticas y argumentales que difieren del modelo narrativo dominante. Es una cineasta que ha reflexionado profundamente sobre el cine y sus elementos, especialmente el sonido, pieza fundamental en su filmografía. En "La ciénaga", el paisaje sonoro adquiere una importancia primordial; se nos sumerge en diversos ambientes, desde el bullicio de la ciudad hasta los sonidos tropicales de la lluvia y la naturaleza. Esta capa sonora no solo complementa la imagen, sino que también crea una experiencia sensorial inmersiva que trasciende la pantalla y envuelve al espectador en la narrativa, generando realidades emocionales más que realidades físicas.

Martel desafía la estructura convencional de tres actos y el desarrollo típico de los personajes presentes en el “cine comercial”. En "La ciénaga", los personajes no siguen un arco histórico definido; permanecen estáticos en el presente, sin transformaciones significativas a lo largo de la trama. La cineasta rompe con la tradicional presentación de los personajes, dejando al espectador desconcertado sobre quiénes son y cuál es su relación hasta avanzada la película. La falta de claridad en los objetivos de los personajes, a excepción del plan de Tali (una de las protagonistas) de comprar útiles escolares en Bolivia, refleja la apatía y la falta de dirección en sus vidas, ahogando el único destello de entusiasmo que se vislumbra en la historia.

"La ciénaga" aborda temas como la decadencia de la sociedad media-alta y la clase media-baja, criticando sus vicios y costumbres que conducen a la violencia, el alcoholismo y la inactividad. Martel explora las relaciones de poder entre miembros de estas familias y sus empleados, utilizando imágenes recurrentes de la muerte como preludio de un evento futuro. La película se presenta de manera pausada y enigmática, desafiando las expectativas de los espectadores acostumbrados al exceso visual y la acción constante. Es una propuesta cinematográfica exigente que invita a una lectura profunda entre líneas y a experimentar un tipo de cine alejado de las convenciones y los efectismos prácticos.

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