viernes, 5 de abril de 2024

Estación central, una road movie que no logra alejarse de los lugares comunes por Anderson Zuluaga

 

La carretera puede aparecer en cualquier película, pero no en todas es la pieza estructural de la historia, ni la analogía del cambio y encuentro de los personajes consigo mismos. En "Estación Central o Central do Brasil", inicialmente, el camino es de hierro, el de la estación de ferrocarril que sirve como punto de partida para emprender el viaje de búsqueda del padre de Josué, un niño que queda desamparado después de que su madre muere arrollada por un bus. Josué es acompañado en su travesía por Dora, una profesora retirada dedicada a escribir cartas dentro de la estación. Para el director Walter Salles, el género tiene un interés especial; escribe el artículo "Apuntes para una Teoría sobre la Road Movie", donde aborda algunas características globales que también se presentarán en la cinta. Además de ser el realizador de "Diarios de Motocicleta" (2004) y "On the Road" (2011), películas que se insertan en esta forma narrativa.

Fernanda Montenegro interpretando a Dora

La película comienza en la estación de Río de Janeiro, con todo su movimiento y bullicio, donde los rostros de personas humildes y reales van contando sus historias a Dora (interpretada por Fernanda Montenegro), en una escena documental bellamente contada. Sin embargo, el buen momento inicial se diluye gradualmente en parámetros del cine más comercial y masivo. Comienza a presentar argumentos poco creíbles, como el asesinato del ladrón en plena vía férrea, y la muerte dramática de la madre de Josué resulta muy predecible. El final, al amanecer, mientras Josué corre buscando a Dora y ambos lloran, parece buscar conmover demasiado al espectador. El director tiene una historia llena de acontecimientos llamativos y conoce las normas del género, pero parece dejar de lado una exploración más profunda de esos contenidos, utilizando en su lugar estrategias de gustos más masivos, convirtiendo la película en algo más mainstream, quizás como una estrategia de visibilidad para festivales de cine que, como sabemos, establecen nombres en ambientes culturales y desarrollan carreras. En cualquier caso, son decisiones que repercuten directamente en el estilo de la película.

En las road movies, el viaje y el movimiento han sido metáforas del contexto social en el que se encuentran los personajes. En "Estación Central", estas características reflejan problemáticas sociales como el abandono parental, la precariedad laboral, los altos índices de analfabetismo y las historias de desplazamientos internos, coyunturas que no solo son de Brasil, sino que comparten otros países de la región. Las complejas realidades de los países latinoamericanos encuentran en las películas de carretera un género importante para las denuncias sociales, siempre y cuando no se utilice su narrativa con manipulaciones de impacto, ni patrioterismos desmesurados, como ocurre en algunas películas más vistas en nuestra cinematografía, que equiparan el viaje introspectivo con el simple paseo turístico.

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