viernes, 28 de junio de 2024

Apocalyse Now: contrapunto entre maraña y lucidez por Anderson Zuluaga

 Jorge Luis Borges, especialista en la tradición literaria griega, en su libro "El oro de los tigres", incluye un breve apólogo titulado "Los cuatro ciclos", donde sostiene que todas las historias pueden resumirse en cuatro, y los autores, a lo largo del tiempo, las modifican de diferentes maneras en sus creaciones artísticas. Una de ellas es la búsqueda (tanto externa como interna), la expedición aventurosa del héroe en pos de su destino, el viaje de encuentro más no de regreso, partir a Troya y no volver a Ítaca.

En "Apocalypse Now - Final Cut" (versión de 2020), el capitán Willard y su joven tropa, con deseos y aspiraciones que la guerra destruye, son enviados en su propio viaje de incertidumbres y horror, río arriba, en búsqueda del coronel Kurtz, un disidente del ejército americano que ha formado sus propias tropas en la selva, convirtiéndose en una gran amenaza para el ejército. Es muy interesante cómo la película construye al rival, no a través de una cara pública y definible de las guerrillas vietnamitas, que son el supuesto enemigo, sino que levanta la imagen del enemigo de manera interna, en la figura del coronel Kurtz, un ex-miembro destacado de las fuerzas armadas cuya representación alegórica es la de un imperio que se destruye a sí mismo. Cuando los salvadores se convierten en exterminadores, su deseo de dominancia se vuelve en su contra.

El inicio de la película es extraordinario: nos adentramos en la mente y el estado de asfixia del capitán Willard mediante el rock psicodélico de The Doors ("The End") y su unión con imágenes de explosiones y helicópteros (sonido de las hélices, una presencia acechante). Esta secuencia introduce las secuelas psicológicas que deja la guerra en quienes la viven. A través de un excelente trabajo dialéctico de imágenes y sonidos, articulados en el montaje, la narración se potencia. Ejemplos de esto son la muerte del coronel Kurtz, yuxtapuesta con el sacrificio de un buey en un ritual indígena, y la llegada de los helicópteros en formación geométrica, vistos en plano general antes de atacar una aldea camboyana, acompañados de la pieza sinfónica "Cabalgata de las valquirias" de Wagner. Esta última escena es majestuosamente dominante, propia de un relato colectivo de superpotencia que coloniza y se adjudica intervenciones políticas y militares bajo el nombre de autoridad geopolítica.

En la primera mitad, aparece el tipo más extravagante y trastornado de la película, el coronel Bill, quien en absurdas acciones actúa como si viviera en la normatividad del mundo en paz, mientras es un militar que da órdenes bélicas. La sátira que esto contiene trivializa el accionar de guerra. Esto refleja el concepto de Hannah Arendt sobre la banalidad del mal, donde los soldados e individuos actúan sin reflexionar sobre las consecuencias de sus actos, cumpliendo estrictamente órdenes de una persona que puede estar en el mayor grado de delirio. Es una crítica aplastante al poder y sus cadenas de mando. Sin embargo, esta mirada mordaz e incisiva se va enrareciendo a medida que avanza el viaje en la segunda mitad de la película. El ambiente se transforma en algo misterioso y enigmático, decayendo en intensidad pero no en tensión. El suspenso de encontrar a este hombre casi perfecto permanece a lo largo de toda la cinta.

Está reflejado en la película: la travesía, la fantasía, el carácter ambiguo de la novela de Joseph Conrad, "El corazón de las tinieblas". La puesta en escena fantasmagórica del coronel Kurtz por parte de Coppola es la mistificación que hace Conrad de su personaje. En "Apocalypse Now", el director se aleja del final de la novela, haciéndolo muy confuso; muchos espectadores quedamos desconcertados con el relato de aculturación que el coronel Kurtz, escapando de la guerra, trae a las sociedades nativas de la selva. Oposición un tanto críptica entre “civilización” y “barbarie”.

El descenso narrativo ocurrido en "Apocalypse Now" es equiparable, desde una mirada actual, a la caída en calidad cinematográfica de Coppola en la década posterior a la película. A partir de este punto, comienza en su carrera un resquebrajamiento de su estilo y una caída de sus finanzas, marcando el fin de su etapa más inventiva y de la producción de una serie continua de obras maestras. Este legado incluye las cuatro películas que hace en los 70's y "Drácula, de Bram Stoker", de 1992, donde volvería al ímpetu y la elocuencia de antaño. Después volvería a caer en un nivel que no es el esperado para el gran maestro del Nuevo Hollywood.

Es por esto que "Apocalypse Now" es una de las cintas irrepetibles en la historia del cine, una producción colosal que implicó para Coppola la puesta de toda su creatividad y capital para llevar a cabo un monumental proyecto. Una película que, como pocas, en medio de su realización, se va devorando a su creador: el director se convierte en personaje, aquello que señala en la ficción, lo replica en la realidad.

Se dice que Coppola ha hecho algo similar en su más reciente película, "Megalópolis", estrenada este año en el Festival de Cannes, aunque con muchas críticas negativas. Su vuelta al oficio después de trece años crea mucha expectativa sobre el llamado proyecto más ambicioso de su carrera. ¿Es posible retomar el pico de creatividad más alto después de distanciamientos y retiros? ¿Será un capricho o el deseo más irrefrenable de un artista? Lo cierto es que Coppola es una leyenda viviente del cine, que lleva haciéndolo seis décadas, algo sobre el arte y la industria del cine.



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